El cerebro de 5 a 9 y la robótica (parte 2)



El proceso educativo se complementa y fortalece con todo lo que los niños van absorbiendo. Mientras las actividades tradicionales de la escuela pueden continuar dominando las agendas de educación, la investigación demuestra que los mayores beneficios se pueden alcanzar al centrarse en la aplicación del conocimiento como un medio aprendizaje experiencial, más que la adquisición de conocimientos con el fin de aprobar los exámenes. El papel de los educadores está cambiando. Por más de 30 años, LEGO Education ha estado trabajando con los maestros y especialistas en educación para proporcionar soluciones y recursos para que el trabajo áulico sea más entretenido, captando la atención y el potencial de niños y adolescentes. Estos programas estimulan el interés en Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Ciencias de la Computación, Matemáticas y Humanidades. Con juegos educativos, paquetes de actividades, recursos para maestros y herramientas de programación que logran hacer que el aprendizaje sea inspirador mientras se satisfacen necesidades curriculares. Aquí no se trata de publicitar marcas, sino sistemas de educación, de desarrollo e instrumentos para el aprendizaje y crecimiento de las nuevas generaciones a las que deberíamos saber educar. En este caso, creemos que LEGO Education se esfuerza por animar a los estudiantes a pensar creativamente, razonar sistemáticamente y liberar su potencial para dar forma a su propio futuro. Para ingresar en el mundo del aprendizaje y el desarrollo del conocimiento a través de la robótica, podemos destacar algunas herramientas de LEGO como para que los niños vayan ingresando al mundo de la robótica en el que podrá ir creciendo acompañados de la tecnología y los avances en el desarrollo de la misma a través de empresas que se dedican a estudiar y fabricar lo que luego puede estar al alcance de los niños. Por ejemplo el MINDSTORMS NXT de LEGO que es un kit de robótica pensado especialmente para la educación de niños y adolescentes en diferentes aspectos de la tecnología. La enorme variedad de piezas de encastre, sumadas las mecánicas permiten acelerar los procesos de creación de artefactos complejos a los que se le sumarán sensores y un ladrillo inteligente, completando así los requisitos básicos para llamar “robot” a una máquina. El ladrillo inteligente NXT posee un microprocesador de 32 bits, capaz de gestionar los diferentes sensores que arrojan información sobre el entorno y los tres motores servo que conforman la locomoción de los robots. Los sensores con los que cuenta el kit son: un sensor de ultrasonido capaz de medir las distancias, sensor de brillo que distingue frecuencias electromagnéticas de color, sensor de sonido capaz de evaluar decibeles y dos sensores de tacto para interpretar colisiones. Además, el NXT cuenta con conexión Bluetooth, posibilitando la interacción inalámbrica con otros robots NXT, así como dispositivos móviles, celulares o tablets. El ladrillo inteligente se programa a través de un software realizado por LEGO para la programación de NXT. Está diseñado especialmente para Educación y posee una interfaz de usuario basada en iconos que permite al estudiante aprender fácilmente los rudimentos de la programación, mientras instruye al robot que ya ha construido. Aunque su faceta de fabricante de bloques de construcción o kits de piezas para niños y adultos es la más conocida de LEGO, el fabricante fue de los primeros que aportó en la enseñanza de programación entre los más pequeños con su LEGO WeDo. En el CES 2016 han presentado la esperada y ya necesaria nueva versión de su kit de robótica para los más pequeños, uno de los fijos de cualquier guía de compras de este tipo de kits para niños. LEGO WeDo 2.0 mantiene la base de la primera versión con su sistema de enseñanza basado en la construcción por bloques, sensores, actuadores y un lenguaje visual de programación. La principal novedad de esta versión es la llegada de la comunicación por bluetooth con las tablets iOS o Android (también compatible con PC, Mac y en el futuro con Chromebook) para enviar las instrucciones que programamos en él mediante un software visual y diseñado para los alumnos de primaria. El nuevo kit LEGO WeDo también mejora todos sus componentes, desde el “cerebro” hasta los motores, sensores y actuadores. En total son ahora 120 elementos más que en la primera versión, hasta alcanzar las 280 piezas del kit. Como ya pasaba con la primera versión de WeDo, el precio al consumidor del kit no está todo en el hardware, pues existen ya soluciones similares y más asequibles, sino en el reconocible diseño de las piezas LEGO y también en el material relacionado que provee la marca. El desarrollo de estos sistemas, hace que la base menos compleja, se puede ir agregando, levantando el nivel del aprendizaje, sumando y sofisticando la tecnología hasta llegar a serios niveles de desarrollo, de materias de ciencia y tecnología, las cuales se trabajan con proyectos derivados que introducen al alumnos en facetas de ingeniería, biología, física o ecología. En total son 16 proyectos de base. Esto lejos de ser un juego para niños, ya es tecnología para jóvenes con conocimiento del tema. Volviendo al rango de edad entre los 5 y los 9 años, los niños van a ir dando los pasos a niveles superiores y entrar en el apasionante mundo de los robots que hay que construir o gestionar de una forma más compleja. Los juguetes y robots que implican total libertad de diseño, ¡simplemente fascinan! La imaginación entra en juego en la fase de diseño y construcción y posteriormente, a la hora de programar, se entra más la parte lógica y esquemática del juego. LEGO WeDo es su plan para los más pequeños (a partir de 7 años), y se compone de piezas con engranajes, motores, sensores y demás elementos necesarios para construir libremente un robot o seguir las instrucciones y acabar montando alguno de los 12 modelos preestablecidos y que cuentan con instrucciones paso a paso. Estos robots, una vez construidos, se conectan de forma sencilla y directa a un ordenador mediante un cable USB o en forma inalámbrica por bluetooth, donde el niño/a puede programar mediante iconos (un lenguaje de programación visual similar al Scratch) el comportamiento que desea para su creación. También a medio camino entre el “juguete”, vehículo de control remoto y robot está el Jumping Sumo de Parrot. El fabricante más conocido de drones de consumo lanzó este año su modelo “de tierra”, el cual puede desplazarse a gran velocidad (7 km/h) realizando saltos y giros sin control. Además de la cámara que permite grabación de vídeo y emisión en directo vía streaming, este Jumping Sumo incluye un modo de programación que deja a los más pequeños planificar un recorrido a priori donde establecer tanto la ruta como el tipo de movimientos y acrobacias que quieren que haga su drone de tierra. Casi artesanal podemos considerar al robot Kibo, que nos enseña a programar pero sin aplicaciones ni PC de por medio. Todo es manual y tangible en tres dimensiones ya que los módulos que permiten a Kibo modificar su comportamiento son bloques físicos. Los pequeños ingenieros solo deben crear con ayuda de los bloques el programa que pretende que ejecute el robot. Una vez colocados los módulos, se escanea la secuencia y pulsando el botón de ejecutar, el robot Kibo se pone en marcha. Otro de los robots más conocidos para niños es Zowi. Lo fabrica BQ, que tiene su propio entorno de programación por bloques llamado BitBloq, pero que es libre para que puedas usarlo con otros robots. Zowi permite ser montado y desmontado fácilmente, podemos ver sus sensores y actuadores, ampliarlos y, además de controlable mediante app, es completamente programable. La versión de robot educativo de Clementoni se llama Mio 2.0 y es una de las soluciones para menores de 9 años. Este robot incluye sensores de proximidad y bastantes accesorios que se pueden montar y desmontar para que, con programación visual pero directa en la placa del robot, podamos competir en circuitos que crean los propios niños o siguiendo instrucciones del manual incluido con ejercicios. También la versión programable del robot Mip incluye todo lo que hace al modelo original uno de los robots más avanzados del mercado (principalmente sus sensores que hacen que se mantenga en equilibrio o la app para controlarlo) pero añade la posibilidad de indicarle qué debe hacer mediante bloques que el niño arrastra usando lenguaje visual de programación. El modelo más completo de los mBot de MakeBlock es el Ranger. Estos robots que deben construir completamente destacan por la cantidad de módulos que amplían sus posibilidades, los sensores y actuadores que van conectados unos con otros de manera directa y sin peligro para los niños, pero sobre todo es recomendable por los recursos en línea y el entorno de programación basado en Scratch y que resulta tan potente como la edad del niño le permita. Ideal para iniciarse en la programación desde los 7 años. Así como los niños crecen, crece la curiosidad y el potencial de los preadolescente y adolescentes que rápidamente serán jóvenes estudiantes inmersos en un mundo apasionante con varias cositas más por descubrir (aunque ellos no lo crean… :))

Sobre el autor

Rasic, Emilio

Rasic, Emilio

Soy un profesional de la Informática, co-fundador de los talleres educativos para que niños y adolescentes se adentren en el mundo de la ROBÓTICA, siempre través del juego, dándoles conocimientos de una manera simple y práctica.